No hay  ningún evento que cause más alarma en los padres  de un niño sano, que el que convulsione inesperadamente.

Esta es la situación:

El Niño tiene “gripita” (o diarrea, o cualquier infección  leve), ha tenido fiebre  pero ya fuiste a la consulta y te han dado  paracetamol, te han dicho que todo está bien. 

Pero ya en la noche (suele ser así) , casi siempre es en la noche) el niño “se priva”, no responde y se pone morado, luego tieso como una tabla, se arquea y empieza a temblar descontroladamente. 

Babea, aprieta los dientes y le sale espuma por la boca. No responde y en cada sacudida que da con la mirada perdida en el vacío, el corazón de sus padres parece detenerse por la angustia. Sobre todo por la angustia de no saber qué hacer.

Los padres suben al automóvil  y salen disparados al servicio de urgencias más cercano, pasan los semáforos en rojo y cometen en el trayecto todas las infracciones que existen en el reglamento de tránsito. Por fin llegan al hospital, avientan la puerta y a la enfermera  que está en la entrada y gritan pidiendo auxilio. Piensan que el niño se muere. Pero no. Cuando ponen al niño en la camilla, el pequeño  está tranquilamente dormido, chupándose el dedo y hasta sonriendo. 

“Fue una “crisis convulsiva febril”.

Sólo el que ha sufrido esa angustia sabe lo que se siente, por eso la reacción de los padres  es muy  comprensible.

¿Qué hacer si tu hijo tiene una convulsión por fiebre?

Los padres  que tengan niños entre seis meses y cinco años de edad ( 6 meses a 5 años) deben saber que a esta edad pueden convulsionar por fiebre:

La convulsión febril es una respuesta del cerebro ante la fiebre que se produce en algunos niños SANOS a esa edad.

Estas convulsiones tienen buen pronóstico, no dejan secuelas y duran menos de cinco minutos. Una vez que pasan, el niño estará bien.

Cualquier gripe, diarrea o infección banal que le cause fiebre la puede provocar.

¿Qué hacer?

* Colocar al niño de lado, para que respire mejor, lejos de cosas con las que se pueda lastimar.

* No meterle nada a la boca.

* Ponerle un supositorio para la fiebre. (Pregunta al pediatra cuál, por si las dudas, cuando vayas a consulta de rutina).

* Llevarlo con el pediatra de emergencia. Es necesario confirmar el diagnóstico.

Pero sin exponer tu vida y la del niño “volando” a urgencias. Maneja con precaución, pues el niño va estar bien y si chocas quién sabe.

Estas convulsiones son frecuentes. Ocurren entre el 3% y el 5% de los niños, así que te puede pasar. Infórmate y prepárate, pero: calma, son benignas.

Ojo: Nuestro señalamiento es desde el punto de vista del médico pediatra, información para padres, si el niño convulsiona SIN fiebre, es algo serio que debe ver un  neurólogo pediatra,  te recomendamos acudir a tu centro mas cercano y preguntar por el servicio de neurología. 

Si crees que esta información es útil, compártela.

nota: nuestro objetivo no es sustituir una consulta especializada, es brindar apoyo y orientación desde el punto de vista de pediatría.

Fuente; Dr. Levi Marte 

¡Saludos!

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